Tener ingresos suficientes retrasa la fragilidad en un anciano hasta cuatro años, según experta

Contar con ingresos suficientes retrasa la fragilidad física en las personas mayores entre tres años y medio y cuatro, ha indicado la profesora honoraria de la Escuela Nacional de Sanidad, la doctora María Victoria Zunzunegui, durante la celebración, este jueves, de la mesa de diálogo ‘¿Qué significa envejecer?’, organizada por la Fundación Edad&Vida.

“Unas pensiones insuficientes influyen en la salud y la prevención de ésta”, ha agregado la doctora Zunzunegui, que ha exigido al Gobierno que las pensiones “sean suficientes” porque es un asunto “de máxima importancia”. Asimismo, ha calificado la pobreza como “motor” de la fragilidad y ha especificado que, sin estos ingresos, se materializa una sociedad de “discapacitados y frágiles”.

En este contexto, ha instado a “invertir en promoción de la salud”. La doctora Zunzunegui ha recordado que España, donde la esperanza de vida se sitúa en 80,5 años en el caso de los hombres y en 86,3 en el de las mujeres, es uno de los países que menos gasta en salud. En concreto, a salud se destina el 9% del Producto Interior Bruto y un 6% del gasto es público. Pero tan sólo un 2% de este 6 se dedica a prevención. “El objetivo es morir en las mejores condiciones posibles”, ha zanjado la experta.

Durante su intervención, la doctora Zunzunegui se ha referido también a la demencia y ha establecido una relación entre el nivel educativo, los años de escolaridad y el deterioro cognitivo. “Cuantos más años, menos riesgo de demencia. La mejor intervención para prevenirla es aumentar el nivel educativo”, ha insistido la experta.

Además, ha manifestado que actuar sobre los factores de riesgo de la demencia y reducir su prevalencia en todas las etapas de la vida, infancia, edad adulta y vejez, reduce los casos en un 35%. Entre los factores de riesgo, la doctora Zunzunegui ha destacado “pasar hambre en la infancia; la hipertensión arterial y la obesidad en la edad adulta; y el tabaco, la depresión, la inactividad física, el aislamiento social y la diabetes en la vejez”.

Una sociedad más longeva

Por otra parte, la doctora Zunzunegui se ha referido a la posibilidad de que las personas mayores puedan seguir trabajando si así lo desean, dado el aumento de la esperanza de vida y el cambio demográfico que ello arrastra, lo que impacta también en el modelo económico actual.

“Si una persona mayor quiere tener un significado en su vida, con un trabajo, hay que permitir que la persona mayor que quiera trabajar pueda seguir haciéndolo para que se sienta útil”, ha especificado la experta, que ha hecho hincapié en que las personas mayores son un grupo “muy diverso” y “grandísimo”.

En esta línea se ha manifestado también el director de Deusto Business School, Iñaki Ortega. “Que la gente viva más años significa gente trabajando más años, más productiva, lo que genera más riqueza”, ha apuntado Ortega, que ha coincidido con el presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), Juan Manuel Martínez, en que la sociedad no está preparada para el envejecimiento de la población.

Por su parte, la coordinadora de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, un proyecto de la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Mayores y Servicios Sociales, Maite Pozo, ha insistido en que “hay que adaptar los puestos de trabajo al envejecimiento de la población”.

“El envejecimiento es una cuestión de empresas, instituciones públicas, no solamente políticos, y de las propias personas”, ha concluido el director de Deusto Business School.

Más información: Fundación Edad&Vida

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