Promoviendo un cambio en la percepción sobre el envejecimiento

La presidente de UNESPA, Pilar González de Frutos, ha insistido nuevamente en la reforma del sistema de pensiones. En esta ocasión lo ha hecho con motivo de las V Jornadas de Economía y Empresa organizadas conjuntamente por la Universidad de Valencia y la Fundación Cañada Blanch. Según ha destacado, debido a las circunstancias actuales (aumento del envejecimiento, baja natalidad, paro, dificultades para el ahorro privado…), no se ha llegado, en el ámbito de las pensiones, a la sostenibilidad necesaria por los desajustes entre “la generosidad de nuestras pensiones, la capacidad del mercado laboral y el ahorro privado”.

No parece que las circunstancias actuales vayan a cambiar a corto plazo. El envejecimiento gradual de la población frente a las baja tasa de natalidad y el problema del empleo no es un hecho aislado o nuevo, es una realidad que nos toca de cerca y que tiene repercusiones en diversos ámbitos, no sólo en el futuro de las pensiones, por ello, hay que mirar el envejecimiento desde otra perspectiva, una que represente un importante aporte social.

El Informe Mundial sobre el envejecimiento y la salud, elaborado por la Organización Mundial de la Salud, concibe un marco que pretende invitar a una acción pública integral respecto al envejecimiento saludable de la población, para lo que se ha de modificar la percepción que sobre éste podemos tener. Nuestro mayores son pieza clave, contribuyen en la evolución y desarrollo de la sociedad de una manera que puede llegar a pasar desapercibida, pero se han de procurar las condiciones idóneas para que esta orientación sea viable en un colectivo tan relevante y en tendencia creciente.

En este sentido, el informe aborda un conjunto de acciones que permiten la contribución social de los mayores. Cabe destacar, entre otras, garantizar que los trabajadores mayores tengan oportunidad de compartir sus conocimientos con otros trabajadores, permitiendo volcar su experiencia y conocimiento enriqueciendo a otras personas; generar las condiciones necesarias para que puedan desarrollar tareas de voluntariado, favoreciendo su implicación en actividades de alto impacto social y que les mantienen activos; implementar políticas para evitar la discriminación por razón de la edad; garantizar que la jubilación sea una opción y no una obligación; reformar los sistemas de pensiones que incentivan la jubilación anticipada o penalizan el regreso al trabajo; invertir en la salud y el funcionamiento o ayudar a los adultos mayores a planificar la segunda mitad de la vida e invertir en aprendizaje permanente.

Son todas estas, acciones que garantizan el desarrollo de la capacidad funcional de las personas mayores, sumando actividad y salud a los años.

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