La tecnología gana peso en el cuidado de mayores

El mundo de los cuidados vive su particular revolución y con ella, la tecnología sanitaria y asistencial se posiciona como la mejor herramienta mediante la que poder adaptarse de manera rápida y eficaz a los retos planteados por la COVID-19. El aumento de la esperanza de vida y, por consiguiente, el envejecimiento de la población ha planteado la necesidad de reformar un sistema, que si bien, ya presentaba ciertas carencias, estas no habrían hecho más que acentuarse a consecuencia de la crisis actual. En este sentido, y sin que ello conlleve a un perjuicio de las relaciones humanas, el principal reto que se presenta para las compañías tecnológicas especializadas en este ámbito es lograr mejorar la calidad de vida de las personas que deciden envejecer en sus hogares, como la de aquellas que por determinadas circunstancias tienen que hacer uso de centros residenciales y hospitalarios.

Así pues, mientras en los últimos años la digitalización se habría posicionado como la alternativa perfecta gracias a la que lograr una diferenciación de servicios, en apenas cuestión de días dejaría de lado este carácter opcional, para ser considerado un proceso de estricta necesidad. Fue en ese momento cuando, tal y como exponía Gonzalo Castellanos, director comercial para el sur de Europa y América de NEAT, durante su intervención en el tercer encuentro virtual organizado por Grupo SENDA, los objetivos de las compañías comienzan a centrarse en “salvaguardar la salud de los mayores como población de riesgo y salvaguardar la salud de los profesionales que les atienden”.

Dada la magnitud del problema y ante la falta de predictibilidad del mismo, desde empresas como Iseco Sistemas han tratado de ofrecer a dichos centros una respuesta rápida, flexible y sostenible, que permitiera adaptarse a una situación compleja y al mismo tiempo desconocida, para la que no existía tiempo de reacción. Una realidad, a la que también se sumaba las limitaciones económicas que presentaban muchos de estos lugares, desde los que, según Vicente Collado, director general de la compañía, ni siquiera se contaba con partidas presupuestarias para ello. “No podían ser soluciones extremadamente caras, la idea era reutilizar lo que ya había en las residencias”, apuntaba.

Inversión frente a gasto

Pese a su eficacia a la hora de abordar situaciones de este calibre, la tecnología sigue considerándose más como un gasto que como una inversión, repercutiendo negativamente en la implantación de soluciones en las que se ponga en valor la telemedicina y una asistencia que promueva el uso de lo digital. A la cuestión económica, se adhiere a su vez, el temor de las personas a que lo tecnológico pueda ir en detrimento de los derechos y la dignidad de aquellos que hacen uso de la misma, algo en lo que Collado reflexionaba alegando que “la ética que combina la tecnología con las personas debe estar por encima de la propia tecnología”. Sin embargo, más allá del rechazo que pueda generar por diferentes motivos lo tecnológico, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el sector de los cuidados es el de lidiar con “el modelo territorial y el modelo competencial que existe”, aseguraba Francisco Suárez, responsable de I+D+i de ADD Informática.

El principal reto para la industria, según apuntaba Tomás Prieto, director general de Ibernex, ha sido y sigue siendo, “anticipamos para ayudar a las personas más vulnerables.”

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