La pandemia acentúa la brecha de género en el mercado laboral

En apenas un año la COVID-19 ha generado nuevas formas de exclusión, acentuado a su vez las ya existentes. Uno de los campos donde más se ha podido constatar este incremento de la desigualdad y, más concretamente, de la brecha de género lo encontramos en el mercado laboral español, en el que según los últimos datos aportados por Eurostat nuestro país habría sido el Estado Miembro que más ha visto aumentar la tasa de desempleo femenino, pasando del 15,7 % registrado en enero del año 2020, al 18,1% alcanzando en 2021. Un porcentaje que en términos generales solo se vería superado por Grecia, donde en torno a un 20% de la población femenina se encontraría en situación de desempleo. En el caso de los hombres, pese a que los datos resultarían poco halagüeños para el mercado laboral español, encabezando, solo por detrás del país heleno, la lista de países europeos con mayor nivel de desempleo masculino, estos registrarían unos resultados más favorables que sus conciudadanas españolas, situando tales cifras en un 14,1%.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo y Economía Social va más allá y alerta de que el número de mujeres sin trabajo seguiría creciendo a un ritmo mucho más alto que el de los hombres, revelando que de las 4.008.789 personas desempleadas contabilizadas en el mes de febrero un 57% serían mujeres.

Sin embargo, este no es el único punto en el que las mujeres han visto perjudicada su posición como consecuencia de la pandemia. En su último Informe Mundial sobre Salarios 2020-2021, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) destaca cómo de no haberse pagado subsidios salariales en los países europeos, la pérdida de masa salarial entre las trabajadoras se habría situado en un 8,1% frente al 5,4% de los trabajadores. “Esta diferencia se deriva sobre todo de la reducción de las horas de trabajo, más que de la diferencia en el número de despidos”, señalan desde la Organización. La pérdida de masa salarial resultante de la caída en el número de horas trabajadas llegó a posicionarse por encima en el caso de las féminas que, de los varones, anotando un 6,9 % y un 4,7% respectivamente. A su vez, el documento revela como las mujeres ostentarían puestos de trabajos peor remunerados, habiendo visto en mayor medida reducidos sus salarios respecto a la población masculina durante la segunda mitad del 2020.

En otros trabajos recientes, como el publicado por la Central Sindical Independiente de Funcionarios (CSIF), el sindicato estima que la brecha salarial de género en España se encontraría por encima del 23%, habiéndonos hecho retroceder hasta niveles del año 2013, debido a la precariedad laboral originada por la COVID-19. Brechas, que en el sistema de pensiones se acentuarían hasta situarse por encima de un 30% y que han dado lugar a medidas como la aprobación del Real Decreto-ley 3/2021 de 2 de febrero, orientado a reducir tales diferencias entre los y las pensionistas, mediante el reconocimiento a las madres de una pequeña cuantía en sus prestaciones, como consecuencia del parón que experimentan las carreras laborales de muchas mujeres tras el nacimiento del primer hijo. Una medida que a diferencia de su predecesora también podrá ser aplicada a los hombres, siempre y cuando puedan constatar que su carrera se ha visto más afectada que la del otro progenitor o progenitora.

Situación en el sector público

Enmarcado en el Día Internacional de la Mujer, desde el Ministerio de Política Territorial y Función Pública recordaban que, si bien la presencia femenina en el ámbito de las administraciones supondría un 57% de los efectivos totales, existirían ciertas diferencias entre sectores, destacando una mayor presencia femenina en el Sistema Nacional de Salud y en el ámbito de la docencia no universitaria y, por el contrario, una representación muy escasa en las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Más allá de la disparidad de sexos según los sectores, en CSIF señalan que uno de los principales problemas detectados sigue siendo la disminución de presencia femenina en cargos con mayor responsabilidad, así como el hecho de que las funcionarias cobrarían de media entre 1 y 1,5 euros menos por hora que sus compañeros.

Desde Europa, trabajan actualmente por acabar con la brecha entre sexos, habiendo elaborado una serie de propuestas encaminadas a terminar con la diferencia de salarios en puestos con las mismas responsabilidades, a través de una serie de mecanismos que permitan una mayor transparencia salarial tanto en el sector público como privado. Entre las acciones que se plantean destaca el que la empresa o la institución proporcione información relativa al salario inicial, previa a la entrevista de trabajo, así como una serie de penalizaciones para aquellas organizaciones con más de 250 trabajadores que no puedan explicar objetivamente que la brecha salarial se sitúe por encima de un 5%.


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