La eficacia de los bancos de tiempo en el envejecimiento activo

Desde que, en 1999, la Asociación Salud y Familia firmara con el Ayuntamiento de Barcelona el primer convenio de colaboración, el fenómeno de los bancos de tiempo, hasta entonces desconocido en nuestro país, ha conseguido ir asentándose a lo largo de todos estos años, haciendo posible que hoy, existan cientos de ellos distribuidos por diferentes puntos de la geografía española.

Su funcionamiento es muy sencillo, y consiste básicamente en el intercambio de servicios entre personas, estableciendo como unidad de valor el tiempo. De manera que, lo que importa no es tanto el servicio prestado, como el tiempo dedicado al mismo. A través de los bancos de tiempo, no solo se consigue crear una red de ayuda entre personas próximas, sino que a su vez funciona como un sistema de reconocimiento al ver que nuestros conocimientos y habilidades pueden resultar de ayuda para otros. Es por ello, por lo que cada vez más personas consideran a los bancos de tiempo la herramienta perfecta, mediante la que poder luchar contra la soledad no deseada y fomentar a su vez, el envejecimiento activo. Los servicios ofrecidos son muy variados, y tal y como se recoge en la página web del Ayuntamiento de Madrid pueden ir desde el cuidado de personas mayores, hasta hacer la compra o incluso enseñar a usar el ordenador.

Aunque a primera vista los bancos de tiempo puedan asemejarse a un voluntariado, desde las asociaciones insisten en la diferencia entre ambos conceptos, definiendo a los primeros como un intercambio de servicios horizontal, en el que ambas personas se encuentran en la misma posición y a través del cual, pueden ayudarse entre sí, a diferencia de los voluntariados en los que una de las partes da sin esperar nada a cambio. Es por ello, por lo que, a través de este intercambio de favores, los bancos de tiempo actúan a su vez como una red de contacto entre personas, evitando así que éstas puedan sentirse solas o indefensas ante un problema.

¿Cómo funcionan?

Para poder disfrutar de las ventajas de este sistema, el primer paso es abrirse una cuenta de horas en la que se deberá especificar tanto los conocimientos que se esperan dar, como recibir. Una vez prestado el servicio, la cuenta recoge las horas acumuladas, permitiendo al usuario poder canjear dicho tiempo en los servicios deseados.

Con el fin de facilitar este tipo de experiencia, desde la Asociación para el Desarrollo de los Bancos de Tiempo ofrecen a su vez herramientas como foros de debate, en donde poder compartir información, así como un mapa en el que se muestra su red de bancos de tiempo, con el objetivo de que la persona pueda identificar cuál es el más cercano.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies