La baja tasa de sustitución como principal problema en la sostenibilidad de las pensiones

Es bien conocido por todos que una de las grandes preocupaciones de los españoles actualmente es precisamente la sostenibilidad del sistema de pensiones. Diversos son los informes y estudios que ofrecen datos sobre la evolución del sistema y sus previsiones a medio plazo, también propuestas y alternativas sobre las que debatir como posibles contribuciones para dar respuesta a la problemática actual.

El Banco de España daba a conocer hace unos días el informe “El sistema público de pensiones en España: situación actual, retos y alternativas de reforma”. El informe tiene por objeto contribuir al debate sobre la situación del sistema de pensiones mediante su análisis. En este sentido, el documento pone de manifiesto lo que supone la evolución demográfica para nuestra sociedad. El aumento de la población envejecida en proporción a la población en edad de jubilación, presiona el gasto en pensiones.

La clave apuntada por el presente informe está en delimitar la tasa de sustitución del sistema de pensiones a fin de que los ingresos queden garantizados, ya que, según revela el último informe de la Comisión Europea, entre 2013-2060 el descenso de la tasa de sustitución sería de unos 20 pp.

¿Cómo garantizar unos ingresos para hacer sostenibles las pensiones? Mediante un aumento de los tipos impositivos; mediante mecanismos adecuados de revalorización de las pensiones; mediante retrasos adicionales de la edad de jubilación o mediante mecanismos de ahorro y seguro, entre otros. El informe del Banco de España pone en valor además, y ello conecta con la afirmación del estudio elaborado por Fedea, la conveniencia de dotar de información clara, precisa y transparente a los ciudadanos sobre su futura pensión a fin de que puedan llevar a cabo una planificación de forma correcta.

Apunta asimismo el organismo que los retos del envejecimiento poblacional deben afrontarse desde una “estrategia amplia de política económica” en la búsqueda de la consolidación fiscal y de la reducción de la deuda pública, pero también, desde el punto de vista macroeconómico, procurando una mejora en el empleo y la productividad de la economía.

Otro de los informes publicados en los últimos días relevantes sobre la materia ha sido el elaborado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) & Universidad Complutense: ” Medidas para restaurar (o no) la sostenibilidad financiera de las pensiones“. Su autor, J. Ignacio Conde-Ruiz, arroja también luz sobre las alternativas que se están barajando en la actualidad y las propuestas para procurar la sostenibilidad del sistema de pensiones.

En el desarrollo del informe, el autor justifica las razones por las que “el sistema actual de pensiones” no se restaura únicamente ni con pleno empleo, ni aumentando los salarios, ni aumentando las cotizaciones sociales o usando los impuestos generales, sino que además de este conjunto de medidas, se habrá de poner el foco especialmente en cómo disminuir la tasa de sustitución de las pensiones, como así apuntaba el informe del Banco de España, a fin de que el poder adquisitivo de las pensiones a lo largo del periodo de jubilación y su suficiencia no sean mermadas sustancialmente.

Según el autor, la prioridad en el debate sobre las pensiones ha de ser que los futuros pensionistas conozcan con cierta anticipación cuál será la pensión que van a recibir, que dicha pensión esté protegida frente a aumentos de la inflación, que el acceso a la jubilación sea flexible y tenga en cuenta la heterogeneidad de las condiciones individuales y de las vidas laborales.

Por ello, en la opinión del autor, la solución a este asunto consistiría en la transformación del sistema de pensiones en un sistema de cuentas nocionales de contribución definida. Países como Noruega, Suecia, Polonia, Letonia o Italia tienen sistemas de pensiones de cuentas nocionales.
En estos sistemas las cotizaciones de empleados y trabajadores se contabilizan en una cuenta individual sobre la que se aplica una revalorización en función de determinadas variables demográficas y económicas. La cantidad (nocional) acumulada en dicha cuenta y la esperanza de vida en el momento de la jubilación, entre otros factores, determinan el valor de la pensión.

Ello permitiría que la pensión de jubilación a la que tendría derecho el trabajador se calculase en función de lo aportado con su trabajo a lo largo de su vida en lugar de emplear la fórmula actual que tiene en cuenta los años trabajados, las bases de cotización de los últimos 25 años, la edad de jubilación, los umbrales sobre las pensiones. Además, este sistema propugna que aquel trabajador que desea cotizar más en su “cuenta nocional”, lo haga alargando su etapa laboral aumentando así su pensión y evitando la caída en su tasa de sustitución.

Ante los planteamientos expuestos en ambos estudios, cabe tener presente asimismo, los elevados márgenes que existen entre las pensiones de los hombres y las mujeres, pues según el informe publicado por la Unión General de Trabajadores (UGT):”Análisis de algunas variables sobre pensiones desagregadas por sexo”, la diferencia es cercana al 40%.

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