In memoriam de Don Manuel García Papí

Desolados por el gran sentimiento de consternación que genera en nuestros corazones el decir adiós a un extraordinario profesional, compañero y, sobre todo, amigo, como era Don Manuel García Papí, fallecido en Cartagena el 4 de febrero a la edad 72 años, el conjunto de la profesión de Habilitados de Clases Pasivas llora la inesperada pérdida del que fuera Presidente de este Consejo General entre mayo del 1997 y marzo del 2013, unidos por un profundo dolor.

Un profesional incansable y entregado a la labor corporativa, tras ejercer la profesión durante 44 años, desde el 15 de diciembre de 1973, fecha de incorporación al Colegio de Valencia, que le distinguió con las Medallas de Plata y Oro en su momento, y haber desempeñado diversos cargos ejecutivos, entre los que destacan Vicepresidente del Consejo de 1987 a 1996 y Presidente del Colegio de Valencia de 1996 a 1997, además de la comentada presidencia del Consejo.

Fue nombrado Habilitado de Honor con emblema de oro en octubre del 2013, máxima distinción atribuida por el Consejo General, debido a su trayectoria y dedicación profesional, lo que representa un verdadero y sincero reconocimiento a su valía profesional y compromiso con su generosa y notable aportación al crecimiento de la figura del habilitado de clases pasivas en la sociedad. Una labor que, gracias a su conocimiento y experiencia, habría permitido impulsar a la profesión a los ojos de la sociedad y que, junto a la bondad y cercanía que desprendía le habrían hecho gozar del cariño de todas y cada una de las personas que conforman la profesión.

De su trayectoria como profesional y máximo responsable de la corporación, cabe destacar, singularmente, la estrecha cercanía, buen trato y cordialidad que siempre mantuvo con la administración pública, lo que prendió una mecha de relaciones, consolidadas hoy con quienes son nuestros interlocutores directos, habiendo facilitado el desempeño de nuestra función en tiempos ciertamente convulsos y de grandes cambios.

En estos días tristes desde su reciente fallecimiento, queremos unirnos en una sola voz para reconocer en nombre de toda la profesión su entrega, dedicación incansable al conjunto de la entidad y sus notables aportaciones al posicionamiento de una institución que sigue desempeñando una valiosa misión como corporación de derecho público. Hoy continuamos el camino de aquello que él empezó y deseamos hacer honor a sus enseñanzas y proyectar las inquietudes del conjunto de la profesión.

Acompañamos también en su profundo dolor a su amada esposa Ana; sus cuatro hijos, y nietos y nos sumamos a la sincera admiración que por él tenían sus allegados.

Descanse en paz


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