El envejecimiento de la población, el mayor reto de índole económica

Viernes 28 de mayo del 2021

El importante cambio demográfico que trajo consigo el siglo XX, por el que la población mundial pasaba de ser algo más de 1.000 millones de personas en sus inicios, a los 6.000 millones alcanzados al finalizar el mismo, muestra como los avances obtenidos en los últimos años nos brindan la oportunidad de vivir más y en mejores condiciones. El aumento de la esperanza de vida supone uno de los mayores logros alcanzados por la humanidad y, simultáneamente, plantea una serie de retos a los que es necesario hacer frente cuanto antes.

Mientras para algunas personas el envejecimiento de la población supone de forma clara un éxito demográfico, en la cara opuesta de la moneda hay quienes resaltan los desafíos económicos que tal situación plantea. Para Óscar Arce, director general de Economía del Banco de España (BdE), si en cualquier caso el aumento de la longevidad ha de ser entendido como un hecho positivo que constata la mejora de nuestra calidad de vida, también es, a su criterio, “el mayor reto de índole económica” al que nos enfrentamos. Una coyuntura que, tal y como exponía durante su intervención en la sesión de apertura del “I Foro de Envejecimiento Edad&Vida: Repercusiones del envejecimiento en la economía española», tendrá grandes efectos sobre el consumo, la productividad, la inversión o el empleo.

Entre los factores que explican ese cambio en las “estructuras por edades”, al que el demógrafo y Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Julio Pérez, aludía a la hora de definir el proceso de envejecimiento que estaría experimentando la sociedad española, destacan las caídas en las tasas de natalidad registradas en los últimos años. Sin embargo, intentar revertir esta situación mediante la implementación de políticas natalistas no encontraría sentido para el demógrafo, quien alegaría que estas habrían mostrado su ineficacia en diversas ocasiones. “La pirámide no puede ser igual que en el pasado”, apuntaba. Respecto a este descenso en la natalidad al que Pérez hacía referencia, el director general de Economía del Bde apuntaba a esta causa, junto con el aumento de la esperanza de vida y el efecto temporal que ocasionará en las cuentas de la Seguridad Social la salida laboral de los baby boomers, como las principales razones por las que España registraría en los próximos años una de las mayores tasas de dependencia de Europa. Según lo expuesto por Arce, durante el periodo 2010-2060 dicha tasa habrá crecido en 34 puntos porcentuales, ocasionando que para entonces haya dos personas mayores de 65 años por cada tres en edad de trabajar.

Más formación y perspectiva de futuro

Desde el Banco de España señalan la necesidad de fomentar la empleabilidad entre los trabajadores de mayor edad, a fin de disminuir la presión que la reducción de la tasa de población ocupada puede ejercer sobre el sistema de pensiones. Para ello, Arce insistía en la importancia de invertir en formación a lo largo de toda la trayectoria laboral, ya que, según lo apuntado, esta se aminoraría considerablemente en los años previos a finalizar la etapa laboral. “En general invertimos menos en formación en cualquier edad en comparación con la zona euro, pero sobre todo en personas de mayor edad”, resaltaba.

Por su parte, Iñaki Ortega, profesor de la UNIR, destacaba el importante papel que desempeñaría la denominada silver economy o economía plateada a escala global, señalando las posibilidades de nuestro país para liderar en este campo. A su vez, el coautor del libro “La revolución de las canas”, remarcaba el valor de la población senior, al añadir que “la edad medida de emprendedores de éxito está cerca de los 50 años”.


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