El edadismo se instaura en nuestras sociedades

Viernes 14 de mayo del 2021

Para la Real Academia Española (RAE) sigue siendo una gran desconocida y, sin embargo, las referencias a la palabra edadismo serían cada vez más frecuentes. Con definiciones diversas, pero entendida en suma como el conjunto de prejuicios y estereotipos que llevan a una persona a ser discriminada a consecuencia de su edad, el edadismo se ha constituido como un problema de tendencia ascendente, siendo la tercera causa de exclusión más común en el mundo, por detrás del racismo y el sexismo.

Aunque en ocasiones son los jóvenes los que experimentan ciertas formas de discriminación asociadas a la edad, lo cierto es que son las personas mayores las que más sufrirían sus consecuencias. La concepción negativa que despierta entre la población el proceso de envejecimiento hace que exista “una diferencia entre la realidad y el estereotipo”, según apuntaba Lourdes Bermejo, vicepresidenta de Gerontología de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) durante su exposición en una webinar organizada por el Consejo General de Colegios de Educadoras y Educadores Sociales (CGCEES) dedicada a abordar esta cuestión. Una distorsión de la realidad que condicionaría a su vez el trato hacia el colectivo, dando lugar a comportamientos paternalistas o de rechazo hacia el mismo, que dificultarían en gran medida su participación en la sociedad.

En el contexto de la crisis de la COVID-19, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaba en el mes de marzo el Informe mundial sobre el edadismo, en el que se recoge cómo la pandemia habría puesto de manifiesto muchas de las prácticas discriminatorias a las que tiene que hacer frente la población de mayor edad. Para el filólogo y director de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP), Carlos Martínez, lo sucedido durante estos meses se traduce “en una vulneración muy grave de derechos muy básicos y elementales”. El informe también señala cómo el mensaje de fragilidad que tiende a trasladarse desde los medios de comunicación en torno a las personas mayores nubla en muchas ocasiones la heterogeneidad que caracteriza al colectivo. Desde la OMS centran la prioridad en trabajar conjuntamente sobre tres estrategias: el fortalecimiento de las políticas y las normas que aborden la discriminación por edad; el impulso de actividades educativas mediante las que “reducir los prejuicios y la discriminación”; y la inversión en intervenciones de contacto intergeneracional por las que conectar a personas de diferentes generaciones. En lo referido a este último punto, Bermejo señalaba la importancia que ostentaría para una sociedad “construir esos valores de convivencia”.

Consecuencias del edadismo

Mientras que cerca de la mitad de la población mundial tendría actitudes edadistas, el Informe pone a su vez de manifiesto como una de cada tres personas en Europa habría padecido los efectos del edadismo. De hecho, el documento revela como alrededor de los cuatro años los niños comenzarían a interiorizar ciertos estereotipos, que acaban influyendo en su relación con personas de diferentes edades. Con respecto a sus consecuencias, además de generar un impacto negativo en quien lo padece, el edadismo también implicaría una serie de consecuencias negativas para quien lo lleva a cabo. Según lo expuesto por Elena del Barrio, codirectora de la Fundación Matia Instituto, tener una visión negativa sobre el envejecimiento, puede llevar a una persona a “tener una esperanza de vida de hasta siete años menos que quien tenga una visión positiva”.


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