Deberíamos aprender a gestionar nuestra propia soledad

La Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA), en colaboración con la Fundación ONCE y el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), organizaron los días 28 y 29 de noviembre la jornada «La soledad y el aislamiento no deseado de las personas mayores».

Durante la inauguración Institucional, José Luis Martinez Donoso, Director General de la Fundación ONCE, apuntó la importancia del desarrollo de programas de voluntariado para acompañar a los mayores. Por su parte, Ángel Quesada, presidente de CEOMA, trasladó el objetivo principal para el que trabaja su organización, que no es otro que mantener y mejorar las condiciones de vida de las personas mayores. «Ayudar a las personas mayores a no jubilarse de la vida», apuntó.

Carmen Orte, la nueva directora del IMSERSO nombrada el pasado junio, se refirió a la fortaleza generada en torno al envejecimiento y a las profesiones y actividades profesionales surgidas y derivadas de las necesidades identificadas en beneficio de las personas mayores (ámbito sanitario, social, económico, ingeniería…)

Durante la mesa redonda destinada a abordar la relación entre la soledad emocional y el bienestar, Sacramento Pinazo, Vicepresidenta de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) diferenció el concepto de soledad entre las personas que viven solas y se sienten acompañadas, y las que, por el contrario, se sienten solas incluso entando acompañas. Apuntó que la soledad y el aislamiento es un riesgo de vulnerabilidad y exclusión social, y que hemos de hablar de diversos tipos de soledad: la obligada, forzada, temporal o voluntaria.

Además, según los datos, la soledad y el género, van de la mano. Pero la soledad, también va de la mano con el género y la edad, el género y la discapacidad. En este sentido, frente a los hombres, casi el triple de las mujeres de edad avanzada viven en hogares unipersonales.

Asimismo, durante su intervención, la profesora de psicológica hizo hincapié en el impacto de la soledad no deseada en la salud afirmando que «la soledad debilita las defensas».

Destacable también resultó la ponencia del Dr. Javier Yanguas, en el marco de la mesa redonda: La soledad, un problema de salud física, emocional y cognitiva. Durante su intervención, quiso trasladar al auditorio tres ideas principales que de alguna manera, recogieron parte importante de los mensajes introducidos durante la jornada:

1.- El envejecimiento es una realidad compleja
Se ha de complejizar la visión del envejecimiento y la soledad pues tiene muy diversas aristas y elementos que hacen de ello un concepto y realidad cada vez más complicada. La soledad se vive y se experimenta en función de cómo se vive y experimenta la vejez.

2.- Se ha de evitar caer en una visión estereotipada de la soledad.
Según el profesor, corremos el riesgo de simplificar una realidad cada vez más compleja, por lo que hemos de realizar un esfuerzo por matizar, ir a la casuística y el detalle. Según apuntó, el 60% de las personas que viven solas están acompañadas. En este sentido, resaltó que a veces, el acompañamiento ya no es suficiente ni está bien recibido, sino que se ha de buscar un buen funcionamiento social entorno a ello.

3.- Las personas hemos de aprender a gestionar la soledad.
Si bien los programas de acompañamientos son positivos, no parece ser la única medida ni suficientes en sí mismos, por lo que se deben ofrecer herramientas para gestionar, manejar, empoderar a las personas a fin de reconducir los aspectos negativos que pueda implicar la soledad en las personas, y por tanto en la salud física y emocional.

Se refirió a unos datos del Observatorio La Caixa, que próximamente serán publicados, en los que se muestra que hemos pasado una escala de soledad, pero también de red social. En relación con la red social de amigos, el 20% de las personas entre 20-40 años, está en riesgo de aislamiento. En el caso de los mayores de 80 años, el dato sube al 40%. Por ello, apunta Yanguas «la familia ocupa un papel fundamental», como espacio de cercanía y confianza. Por tanto, la soledad, es un concepto que no debería asociarse únicamente a las personas mayores, sino que cada vez más, ocupa diferentes estratos de la sociedad. Resulta, por tanto, tan relevante prevenir y aprender a gestionar la soledad de manera adecuada.

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